viernes, 27 de enero de 2012

DESPEDIDAS





Lo más triste no es despedirse, sino no saber hacia donde ir….

Y lo más triste no es despedir al que parte sino no saber dónde y para qué te quedas.

Si toda la vida es un camino, y si toda la vida es una búsqueda, acéptalo aunque te duela, toda la vida es una despedida. Y solo aprendiste a vivir cuando aprendiste a despedirte.

Y no habrás aprendido a caminar en libertad, buscando lo no alcanzado, mientras no te hayas despedido de lo andado y lo logrado.

Despedirse es condición de todo lo que se mueve en el tiempo. ¿Cómo estarías viviendo hoy sin haberte despedido del ayer?

¿Como quisieras vivir tu mañana, sin despedirte de tu hoy?

Pero presta atención, que no es lo mismo dejar que despedirse. Todos vamos dejando, pero no todos nos despedimos.

Los animales se dejan, se separan. Las personas podemos hacer algo más… despedirnos.

Lo dejado sin despedida, puede estar ausente o alejado en el espacio, pero sigue adherido a tu mente, quitándote la libertad que necesitas para vivir tu presente.

Tu primer alejamiento sucedió cuando naciste; es lo primero que perdiste o dejaste, el seno de tu madre, cuando todavía no estabas capacitado para despedirte.

Por eso dicen por ahí que mientras no te hayas despedido, guardas en lo profundo una secreta nostalgia y un oculto deseo por regresar.

Y el camino de la vida así comenzado, con una pérdida y una despedida se hace un largo peregrinar con llegadas y partidas.

Duele dejar la adolescencia sin compromisos, para asumir la juventud con exigencias y responsabilidades. Duele aceptar la madurez adulta, renunciando a la juventud eterna.

Duele envejecer sintiendo que se acerca el momento de lo último, para celebrar festivamente el encuentro final.

Si, eso es crecer. Hermoso desafío el de acercarte a la madurez y la plenitud de ser tu mismo.

Pero crecer es doloroso, como lo fue tu nacimiento. Por eso cuantas personas se detienen y no quieren crecer, porque les cuesta despedirse.

Dejar de ser el niño protegido, para entrar en las aguas turbulentas de la adolescencia conflictiva.

La despedida que no cerraste con una buena despedida, es como una herida abierta, que sangra cada vez que la golpeas con una nueva pérdida. Deja un hueco de ausencia, que buscarás llenar sin darte cuenta, y que te hará llorar con desmesura toda nueva despedida.

Los consultorios psicológicos, son salas de auxilio y talleres de reparación, puestos a la vera del camino para que sean socorridos los que no pueden continuar su marcha, por el peso de las despedidas inconclusas.

La libertad y la valentía que no tienes para despedirte de todo lo dejado y lo perdido, son la libertad y la fuerza que te faltan para seguir andando.

Despídete: De los que muriéndose partieron. Para que dejes de esperar su regreso, y camines tu camino en la esperanza de encontrarte tú con ellos….

Despídete: Deja correr el río de la vida, llevándose las aguas que estás viendo para que tengan lugar ante tus ojos las aguas que no viste todavía, y que ya están viniendo…



Autor Desconocido

miércoles, 25 de enero de 2012

SONETO. FRANCISCO LUIS BERNÁRDEZ




Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,


Si para estar ahora enamorado

fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.


Porque después de todo he comprobado

que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.


Porque después de todo he comprendido

que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.



Francisco Luis Bernárdez

jueves, 19 de enero de 2012

TODO GUERRERO DE LA LUZ. PAULO COHELO





Todo guerrero de la luz ya tuvo alguna vez miedo a entrar en combate.

Todo guerrero de la luz ya traicionó y mintió en el pasado.

Todo guerrero de la luz ya recorrió un camino que no le pertenecía.

Todo guerrero de la luz ya sufrió por cosas sin importancia.

Todo guerrero de la luz ya creyó que no era un guerrero de la luz.

Todo guerrero de la luz ya falló en sus obligaciones espirituales.

Todo guerrero de la luz ya dijo cuando quería decir no.

Todo guerrero de la luz ya hirió a alguien a quien amaba.

Por eso es un guerrero de la luz; porque pasó por todo eso y no perdió la esperanza de ser mejor de lo que era.






(Manual del guerrero de la luz, Paulo Coelho)

"El cuerpo tiene tendencia al movimiento -a moverse y viajar, dejando atrás el dolor y los problemas-. Puedes verlo a tu alrededor, en ...